Mis preocupaciones sobre la
contabilidad son evidentes así que viaje a una pequeña isla en búsqueda de un
colega contador que tenia mujeres en todos lados, ese mismo día estaba la
oficial con la amante (cada quien separada), antes de que se encerrara con la
amante y mandara cuidar a la hija de esta a la oficial, platique con el sobre
mis dudas sobre las declaraciones cuando no tenía ningún ingreso fijo ni
registrado más que mis ventas y el dinero del convenio de mi hijo, solo me
coqueteo y me dijo que si se o hubiera llevado el lunes tendría todas las
declaraciones gratis y me pidió los comprobantes de gastos para ayudarme la
otra semana.
Me retire y su guardia era un
hombre con cabello largo bastante mal carado y para terminar muy mal educado;
el me acompaño a la puerta de la casa en la planta de abajo, esa casa estaba en
obra negra y la cama era de cemento.
Al salir el cielo estaba negro
del lado izquierdo y del derecho aun un poco claro, lo más terrible era que de dirigía
a la casa de mi tío Nico y de mi padre; así que como pude camine entre las
fuertes olas que estaban en el muelle; en una de esas olas me aventó hacia una
ventana de una casa, adentro un hombre muy apuesto me tomo en sus brazos y
preguntando a donde iba se ofreció a llevarme en su submarino, dicho transporte
era gigante era de esos de guerra.
En el camino hacia la casa de mi
familia parecieron años, me enamore de mi rescator y todo el camino fuimos
nadando por un túnel llenándonos de caricias y mucho amor, cuando llegamos
entre a la casa a saludar a todos y ver como estaban, pero mi aspecto era
diferente ya era mas grande, al entrar todos se sorprendieron pues habían
pensado que la tormenta me había sepultado en al mar y fue entre tanta alegría
cuando sucedió lo inevitable; la puerta del cuarto de abrió con una señora y
una niña en brazos; mi padre tuvo otra hija. Lo más sorprendente fue la forma
de la pequeña; cabeza chica con tres ojos oreja de aleta de pescado y la otra
de manos chicas, boca gruesa y piel arrugada como un mono. Investigando se
decía que ese aspecto teníamos en la antigüedad yo solo me pregunto, ¿Dónde
quedo mi tercer ojo?. Src